COLUMNA VERTIENTE

Redacción

Por: Bernardo Elenes Habas MxNoticias

Hace 34 años murió don Faustino.- Félix Serna enfrentó el juicio de la historia y salió vencedor.- Su llegada a la gubernatura de Sonora estuvo marcada por un fuerte rechazo, propiciado por grupos políticos al interior del PRI.- Superó infamias y odios, y con el tiempo, hasta sus enemigos reconocieron su paso vertical y justo por la Entidad

Ayer, 17 de abril, se cumplieron 34 años de la muerte de don Faustino Félix Serna, ex gobernador de Sonora, nacido en Pitiquito, un 14 de mayo de 1913.

Don Faustino Félix Serna, 34 años de ausenciaReproduzco el texto de Crónicas para la historia (No. 17), publicada el 17 de abril de 2018, donde dejo testimonio del devenir político y social de un hombre de personalidad singular quien, ciertamente, enfrentó ya el juicio de la historia, y salió vencedor.

He aquí mi crónica:

El anecdotario popular, que, por supuesto, también se constituye en base para el rescate de la historia, establece, a estas alturas, que el tiempo y los hechos se encargaron de limar las asperezas que los grupos de poder y las pasiones humanas de los años 60 y 70, intentaron sembrar, insistentes, contra la personalidad y esencia política y social de don Faustino.

La relatoría colectiva de Cajeme y de Sonora, traza un horizonte maduro de la realidad. Narra, con exactitud, la herencia plural de un hombre que se propuso, al asumir la gubernatura de Sonora (1967-1973), servir a su terruño, convocando a inteligencias y perfiles notables de su época, como Tomás Oroz Gaytán, Gabriel Villegas Maytorena, Rolando García Urrea, Ángel López Gutiérrez, entre muchos ciudadanos, quienes supieron conjugar el esfuerzo de su generación, alumbrando nuevos caminos en educación, salud, economía, deporte, investigación y prácticas agrícolas, que se constituían en reclamo urgente de un Sonora que precisaba despojarse de las ataduras a que lo tenían sujeto fuerzas políticas y económicas egoístas y conservadoras.

Cultura del esfuerzo

Ciertamente, Félix Serna, provenía de la cultura del esfuerzo, de tal manera que las penurias económicas de sus padres lo obligaron a abandonar sus estudios enDon Tomás Oroz Gaytán, tesorero del Estado la Escuela Normal de Hermosillo, y a conseguir trabajo para contribuir a los gastos del hogar, a los 14 años de edad.

Era visionario, realista y tesonero. Trabajaba, y en sus ratos libres estudiaba Contabilidad y Mecanografía, herramientas que le permitieron ser contratado como cajero en una institución bancaria a los 18 años.

Miguel Mexía Alvarado, incluye una sensible anécdota en su libro “Cajeme de Ayer”, sobre Félix Serna.

Narra que el chiname de los Mexía Alvarado, siendo Miguel adolescente, era de las últimas viviendas del pueblo, ubicada en pleno monte, al poniente, sobre la brecha que conducía a la hacienda El Náinari. Esa casita tuvo que venderla su mamá para cubrir los gastos de atención médica que requería su hermano Alejandro, el menor de la familia, que había enfermado de gravedad:

“No nos quedó más remedio que vender nuestra casa para curarlo, y mientras teníamos la posibilidad de fincar otra, nos refugiamos otra vez con doña Chepa. Pero sucedió que Tino Félix, quien tenía un molino de nixtamal en la esquina del callejón Morelos (hoy República de Chile) y la propia calle Morelos (No Reelección), al llegar mi madre un buen día a comprarle masa para las tortillas, le preguntó que si era cierto que había vendido nuestra casa. Como su respuesta fue afirmativa, Tino le dijo que fincara otra en un solar que él tenía en la calle Coahuila, casi esquina con lo que hoy es No Reelección. Le vendió a mi madre el solar en los mismos treinta y cinco pesos que él había pagado en la Compañía Náinari, diciéndole que se lo pagara como pudiera”.

¡Faustino NO!

El devenir humano y social, sin duda forjó el carácter de don Faustino. Le confirió entereza para sus decisiones en la vida y en la política. Y es que su hechura, además de la influencia de sus padres Faustino Félix Gastélum (ex diputado por Altar y alcalde de Cajeme en 1940) y Elisa Serna, marcaron su vida personajes con quienes convivió, transmitiéndole la fortaleza de sus liderazgos, como fueron los casos de Ramón Cota Borbón, Francisco Villanueva Castelo, Ramón Danzós Palomino, Maximiliano R. López El Machi; Aurelio García, Rafael Contreras Monteón, Saturnino Saldívar, Jacinto López, Manuel R. Bobadilla, Ramiro Valdez Fontes, Gilberto Borrego, Ignacio Montaño Peralta.

Incursionó en política desde las filas del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), semillas del PRI junto con el PNR. Fue regidor, alcalde de Cajeme (1961-1964), diputado local, diputado federal y gobernador de Sonora.

Don Faustino y Miguel Mexía AlvaradoSu proceso de campaña para llegar a la gubernatura, se convirtió, ciertamente, en una etapa polémica y controvertida, registrada por la historia de la Entidad. La gran batalla no tuvo como escenario las urnas, sino las entrañas del PRI para alcanzar la candidatura, porque estaban de pie, buscando esa designación desde los centros de poder primero, luego en las confrontaciones populares y callejeras, otros priístas como Enrique Cubillas (Estamos Contigo), Fausto Acosta Romo (Firmes A tu Regreso), incluyendo a otros sonorenses cuyos nombres sonaron como aspirantes, entre ellos Leandro Soto Galindo y Moisés Canale. Pero las insignias de guerra durante esos días iracundos, con las equivalencias de nombres y apellidos de los pretensos en sus líneas de combate, fueron rebasadas por una frase que pronto se generalizó como un incisivo y emblemático lema de lucha “¡Faustino NO!”.

No obstante los enfrentamientos de simpatizantes de los precandidatos, las luchas enconadas y sin tregua que tuvieron como su más violento escenario la calle Rosales de Hermosillo, aparejado al nacimiento de la llamada “Ola Verde” considerado como grupo de choque, el día 21 de marzo de 1967, al concluir la asamblea del sector popular, Félix Serna logró la nominación del PRI como candidato a la gubernatura de Sonora. Y aquella frase definitoria de “¡Faustino NO!” que se atribuye a Rafael Vidales Tamayo, fue corregida y aumentada por simpatizantes de don Faustino, a través de una aguda ironía que circuló profusamente: “¡Faustino NO…QUE NO!”…

El juicio de la historia

A estas altura de la vida y de los hechos. Cuando el viento, las lluvias, los veranos de lumbre y los inviernos de agudos aullidos de metal que cruzan sobre la sierra y los valles de Sonora, don Faustino Félix Serna está en paz, porque el juicio de la historia ha sido dictado con transparencia y justicia para un ser humano ejemplar.

Su paso por la gubernatura se abre como un libro vivo del que muchos integrantes de la clase política, aún de partidos opuestos al que perteneció Félix Serna, han abrevado para aprender. Otros, no tanto.

Su comportamiento como Ejecutivo del Estado, fue singular. Congruente y estricto, dándole a Sonora y a su gente las alternativas de crecimiento, empleos, salud, carreteras, caminos, instituciones, desarrollo educativo y asistencia social para la niñez, deporte, mucho deporte como semilla y raíz de una realidad presente y futura.

Hay testimonios rescatados por quienes siguieron y siguen su trazado humano, que se convierten en espejos que reflejan el pensamiento de un político, de un hombre de su tiempo. El siguiente es uno de ellos.

“A un empresario en busca de influencias, le dijo: “Mira Mario, no me vengas a proponer comisiones ni regalos para las compras y los contratos del gobierno. No es mi estilo ni se lo voy a permitir a ninguno de mis colaboradores. Yo no necesito meterle manos al presupuesto del Estado para llenar mis cuentas bancarias. No tengo mucho, pero sí tengo para vivir bien, sin necesidad de trinquetes. Para eso he trabajado toda mi vida, y no busqué ser gobernador para embolsarme el dinero que no es mío, además, ¡no batalles, hombre! ¿Tú crees que teniendo de colaboradores a Tomás (Oroz Gaytán), a Rolando (García Urrea) y Ángel (López Gutiérrez) me iban a permitir alguna tranza? Ni en mi caso ni en el de ellos ha sido el estilo de usar los cargos públicos para robar. Velos cómo viven y dónde viven, dónde comen, cómo visten, que carros traen, con quiénes se juntan. No batalles…¡serían muy tontos si de repente cambiaran de estilo de vida nada más porque trabajan en el gobierno! ¡La gente no es tonta!

“Rolando ya fue de Obras Públicas desde don Rodolfo (Elías Calles), después en Navojoa y conmigo en Cajeme y salió limpio. De Tomás no digo nada, por la fama de duro que tiene para los centavos, y de Ángel, menos, ¡lo conozco como a la palma de mi mano! Así que si quieres venderle al gobierno, habla con ellos y dales buenos precios, así de fácil…”.

Murió, el ex gobernador, a los 73 años de edad, en 1986. Luego de su mandato, pudo, aún, recibir los testimonios espontáneos surgidos desde el corazón y el agradecimiento de la ciudadanía, de grupos políticos, sectores productivos y empresariales, incluso de sus otrora acérrimos enemigos; de tal manera que después de muerto, su rectitud y visión de grandeza por Sonora, sigue ganando batallas y generando homenajes.

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